viernes, 5 de febrero de 2010

Unidad es la condición

Venezuela atraviesa por momentos muy críticos, que obligan a plantear acciones en defensa de la democracia, las cuales deben partir de actores y desde sectores diversos, para así cubrir la mayor cantidad de espacios. Este mandato es necesario y debe emprenderse de inmediato; algunas acciones, exclusivamente desde el escenario de la sociedad civil organizada y otras con el apoyo de instituciones como los partidos políticos, la iglesia y los gremios, los sectores laborales, estudiantiles y todos aquellos que se mantienen dentro de los caminos democráticos.
En el Movimiento Civil por la Unidad y en el Movimiento de Solidaridad Democrática, en correspondencia con LA UNIDAD que las circunstancias demandan, queremos expresarle a los miembros de la Sociedad Civil organizada y no organizada, todo lo que nos une y contra lo que tenemos que luchar:
· La crítica situación política y económica.
· El caos social.
· La pérdida acelerada de los valores venezolanos.
· El enfrentamiento de clases.
· La recurrente violación a los derechos humanos.
· La pérdida de la democracia, de la soberanía, del progreso y de la justicia social.
· La necesaria participación en el proceso de elección de diputados a la Asamblea Nacional.
· La necesidad de diseñar un conjunto de aspectos motivacionales para la depuración DEL REGISTRO ELECTORAL PERMANENTE.
· La amañada integración del Consejo Nacional Electoral.

Pedimos a los partidos políticos que defienden la democracia, actúar con la oportunidad, sensatez, eficiencia y sinceridad que las circunstancias demandan no olvidemos que las parcelas de poder y los intereses personalistas sólo contribuirán a que el régimen se fortalezca. Los invitamos a cumplir con su papel fundamental: Servir de canales para la expresión política y el encuentro de todos los venezolanos. Estos son momentos de abrir sin mezquindades ni reticencias las posibilidades y los espacios para la emergente dirigencia comprometida con una nueva visión del país.
A la iglesia, a los sectores laborales, gremiales, a los estudiantes y a los venezolanos de uniforme, con sentido y corazón de pueblo, los invitamos a defender unidos la democracia por encima de todas las cosas. El régimen se aprovecha de las complicidades, y estas son igual de culpables como los que pretenden de manera abierta socavar la convivencia pacífica de los venezolanos. Entendemos que la democracia no se reduce al acto electoral; ella supone tolerancia a la disidencia, respeto y jamás burla a las minorías, toma de decisiones a través de la participación, alternabilidad en el poder, autonomía e independencia de los poderes constituidos y, fundamentalmente reverencia y lealtad al individuo y sus manifestaciones espirituales.
A nuestro valiente pueblo le pedimos la más decidida actitud en defensa de los valores democráticos de la patria. Con la actividad organizada, y unida es posible frenar las pretensiones autoritarias de este régimen. Este pueblo con sus muy diversas formas de organización se constituye en el actor fundamental para la defensa de los principios que han inspirado a la sociedad venezolana y que hoy, se les quiere borrar con una fábula engañosa de su historia.
Venezuela, de ser un país independiente y democrático, atraviesa por una de las coyunturas más graves de su devenir como pueblo. El Estado Democrático y Centralizado de Partidos del último medio siglo, en trance de perfeccionarse durante la última década del siglo XX, ha dado marcha atrás con la conformación paulatina de un Estado Autoritario, centralizado y populista, que muestra cada día mayores deficiencias en todos los órdenes. Desde el punto de vista político, ha desaparecido por parte del gobierno, toda disposición al diálogo entre los diversos sectores de la vida nacional. En conclusión, el régimen irrespeta tanto los valores esenciales del estado democrático y social de Derecho, como la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
Desde el punto de vista económico, la pretensión desfasada en el tiempo y contraria a toda lógica, de sustituir a una Economía Social de Mercado por otra al margen del mercado y de los derechos económicos esenciales, ha destruido al aparato productivo, haciendo a la economía cada vez más dependiente del petróleo y las importaciones, y en consecuencia más vulnerable, en medio de un mundo globalizado.
Desde el punto de vista social, la situación de los venezolanos es cada vez más precaria. Antes que crear puestos de trabajo estables y bien remunerados, el régimen totalitarista y militarista pretende enfrentar la pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso, a través de dádivas repartidas por las denominadas misiones, sin atacar de manera eficiente las causas básicas de la pobreza: la educación, el desempleo, la salud y las condiciones de vida esenciales, vivienda y servicios mínimos.
En la actual coyuntura histórica, Venezuela atraviesa por la más grave crisis moral, donde la corrupción está a la orden del día, pues los valores de justicia y libertad, de igualdad y solidaridad y el valor esencial de la vida, poco valen en un régimen al que la ética le tiene sin cuidado.
En medio de esta crisis, la Democracia y el Estado de Derecho, están en trance de desaparecer. La Venezuela de hoy no es un Estado Democrático y Social de Derecho. Se irrespetan los valores de la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político. Se han perdido los fines esenciales del Estado: la defensa y el desarrollo de la persona y su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad amante de la paz, la promoción de la prosperidad, y bienestar del pueblo y el cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos por la Constitución. No existe autonomía de las ramas del Poder Público; lo que genera el irrespeto a sus funciones.

Hemos perdido la Democracia y el Federalismo descentralizado, para sustituirlos por la concentración, centralización y personalización del Poder. El gran tema de la próxima campaña electoral tiene que ser: ¡UNIDAD PARA LA MÁS ARDOROSA DEFENSA DE LA DEMOCRACIA!
DONDE Y COMO ESTAMOS.
El poder dictatorial en Venezuela hace y hará lo que a la voluntad del personaje se le ocurra, sin pedir permiso a nadie, rompiendo los moldes de la norma constitucional y reduciendo a su mínima expresión, el debido proceso para cualesquiera actos o providencias que emanen de la estructura del gobierno central; inclusive, avasallando la teórica existencia autonomía e independencia de los poderes constitucionalmente creados. La aparatosa Asamblea Nacional, está conformada por personajes que corresponden a un escenario cuya única característica es, facilitar la producción de normas para expresar, en una parodia de legitimidad su servil apoyo a la gestión del gobierno central. Todo ello forma parte de la mafia del poder. Como sucede y ha sucedido en estos 11 años de desgobierno. El poder no tiene ningún temor a las cruzadas humanitarias que en el ámbito internacional se manifiestan en defensa de la libertad, la seguridad y en general, de los derechos humanos.
El respeto a los derechos humanos ha desaparecido para un pueblo que como el nuestro fué y sigue siendo valiente. Estamos entonces en un gerundio de la historia, donde no tenemos una instancia jurisdiccional a la que la Sociedad Civil tenga acceso para hacer realidad las garantías consagradas en la constitución nacional. No hay jueces, no hay sentencias, no hay perdón, no hay Estado de Derecho, donde el Derecho ha estado, pero se mantiene y se abriga la esperanza, fundamentada en su dignidad, que este pueblo hoy sometido, ya decidió abrirse a la asunción, percepción y vivencia de las promisorias perspectivas que los tiempos por venir le deparan.
UNIDAD, no es solamente la proximidad o vinculación física; es la identidad de pensamiento, visión y acción simultaneas de una meta común inspirada en principios y valores que hoy se les pretende sustituir por ideologías extrañas.
En el MOVIMIENTO CIVIL POR LA UNIDAD y en el MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD DEMOCRATICA, insistimos en la absoluta, indeclinable y emergente necesidad de LA UNIDAD con vista a las elecciones parlamentarias del mes de septiembre, conscientes de que una nueva Asamblea Nacional recuperara su rol de equilibrio institucional y de una función legislativa que recoja los mejores valores de paz y armonía ciudadanas en correspondencia con la tradición histórica de nuestro país.
¡No podemos permanecer inactivos y callados! Esperamos de los partidos políticos un comportamiento acorde con los esfuerzos de la gran mayoría nacional y permitan que la Sociedad Civil participe en la escogencia de candidatos para la Asamblea Nacional, seleccionando a sus mejores ciudadanos, acreditados por sus sólidos servicios al Zulia, en particular, para que juntamente con otros destacados ciudadanos de la geografía nacional, se conviertan en banderas que encarnen los superiores intereses de quienes habitamos en esta patria!