“Cruzando el umbral de la esperanza”
Con estas categóricas y vibrantes palabras el Papa Juan Pablo II resumió su mensaje al mundo y en particular a los pueblos sometidos al comunismo, que frente a la opresión política totalitaria y deshumanizante se debe y se puede resistir y, eventualmente, derrotar como efectivamente ocurrió en la Unión Soviética y en las repúblicas comunistas sometidas de Europa Oriental.
El horror fue vencido y hoy todas estas sociedades están recorriendo la ruta democrática con entusiasmo y esperanza. Así va a suceder inexorablemente en Cuba y también en nuestro país.
Este es un gobierno fracasado y un régimen condenado por la Historia. En esta línea de pensamiento eclesial y postura moral se ubica la Pastoral recientemente difundida del Arzobispo de Coro, monseñor Roberto Lückert sobre la situación nacional: la inseguridad, (país ensangrentado lo llama Monseñor) y la profunda crisis espiritual, económica, social y política que nos aqueja.
Es la misma línea de compromiso militante que en su momento asumió el Arzobispo de Caracas, monseñor Arias Blanco con su paradigmática Carta Pastoral en plena dictadura perezjimenista. Igual postura de coraje espiritual y denuncia moral asumió el Obispo mártir centroamericano monseñor Romero, que pagó con su vida, al igual como le acaba de suceder al heroico Franklin Brito en su resistencia agónica a la arbitrariedad y despotismo del poder.
El documento de monseñor Lückert “Despierta y Reacciona” analiza y denuncia de manera puntual la perversa estrategia gubernamental de alentar la delincuencia y el crimen como expresión de una guerra social para amedrentar y, eventualmente, neutralizar a la oposición democrática y a cualquier sector que se atreva a oponérsele.
El documento llama la atención sobre el despilfarro y la corrupción que caracterizan este gobierno que ha puesto el máximo empeño en empobrecer a la mayoría de los venezolanos, a la par que promueve y crea una nueva clase enriquecida chavista. El documento recrea y sintetiza los múltiples problemas que aquejan a la mayoría, destacando la impunidad que rodea a los representantes del régimen. A pesar del tono crítico del documento en él no se abandona el necesario optimismo frente a la coyuntura electoral del 26 de septiembre, reafirmando así su fe en la democracia y su confianza en el voto.
El Movimiento Civil por la Unidad no podía dejar pasar esta ocasión para apoyar y acompañar este importante documento, pertinente y necesario en momentos en que muchos venezolanos, en su mayoría católicos, que no renuncian a la esperanza de un cambio necesario frente a los riesgos ciertos de un proyecto político confesamente comunista.
Juan Pablo II y la Iglesia en general fueron factores determinantes en la caída del comunismo europeo.
Actualmente la Iglesia en Cuba está empezando a jugar el mismo papel y es que la misión histórica de la Iglesia encarnada no se agota en el ámbito espiritual sino que está comprometida a fondo en la defensa a ultranza de la dignidad y libertad humanas, así como de los valores y derechos que caracterizan y definen al Hombre en su origen divino y trascendente.
Monseñor Roberto Lückert lo ha entendido muy bien y con el coraje que caracteriza a los zulianos ha asumido oportunamente su responsabilidad pastoral y ciudadana.
Hoy más que nunca creemos que el ciudadano es más importante que el Gobierno, y la Sociedad más importante que el Estado.