Ha concluido el proceso de inscripciones de candidatos para los comicios del 23 de noviembre.
En la oposición se hizo un gran esfuerzo unitario a nivel de los diversos partidos y en función del llamado espíritu del 23 de enero, un compromiso de voluntad unitaria para garantizar el triunfo electoral. Con todas las dificultades naturales inherentes a este tipo de procesos básicamente se ha logrado un consenso en la mayoría de las gobernaciones y alcaldías. Lamentablemente en algunas regiones y municipios se han inscrito diversas candidaturas de oposición. Aspiramos que en un lapso prudente los candidatos minoritarios y sin opción real de triunfo, que las encuestas y la opinión pública van a reflejar, asuman con valentía el hecho perentorio de la necesaria unidad opositora y respalden públicamente a los candidatos de oposición mejor situados en la competencia electoral.
En el Zulia es particularmente importante conservar el estado alineado en el frente opositor, tanto por la importancia real del Zulia, como por el simbolismo que él ha representado para la oposición en estos últimos difíciles años de hegemonía autocrática. El Zulia no puede perderse y todo factor de oposición que no lo entienda, y no asuma por consiguiente su responsabilidad, tendrá que asumir las consecuencias de un rechazo justificado.
La inmensa mayoría de los venezolanos estamos de acuerdo en preservar el sistema democrático y salvaguardar la Constitución, de allí que la unidad sigue siendo la consigna y el propósito fundamental de este proceso. En este sentido, el Movimiento Civil por la Unidad exhorta de manera precisa a unirnos en torno a los candidatos de la unidad que las circunstancias y las realidades de la política le han permitido tener el privilegio de ser los candidatos necesarios para frenar y evitar que el proyecto dictatorial y tiránico en curso siga usurpando poderes y competencias, siga secuestrando y amenazando la autonomía de los otros poderes y en nombre del pueblo siga atropellando al mismo pueblo con una política personalista y arbitraria que solo genera violencia, inseguridad, pobreza y atraso.
La mejor demostración de lo dicho es el antidemocrático acto de promulgación de 26 leyes no conocidas ni discutidas oportunamente, y que tratan de imponer por otras vías el abortado mal llamado proyecto constitucional derrotado el 2 de diciembre pasado.
De esto se trata, no perder los avances logrados en materia institucional, social y cultural de los últimos 50 años, y mucho menos sacrificar el modelo nacional descentralizado de una república de un federalismo cooperante. El centralismo asfixia a las regiones y los municipios, y se ahoga en la corrupción y la ineficiencia. El poder regional y local en manos de la oposición es una necesidad para el equilibrio democrático, igual que en el futuro otras convocatorias electorales nos deben permitir seguir avanzando en la reconquista de la autonomía de los poderes y el equilibrio necesario. Vivimos tiempos históricos, y por consiguiente la política y el liderazgo que en ellos se generen tienen que estar mucho más allá de los liderazgos y las políticas tradicionales que casi siempre solo respondían a intereses particulares y coyunturales. Hoy la política tiene que estar la altura de la historia y de las exigencias del momento.
Maracaibo, 17 de agosto de 2008
(Publicado en La Verdad el domingo 17 de agosto de 2008)
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