Otra vez se nos convoca a un proceso electoral de manera interesada y compulsiva que genera las dudas de siempre sobre la legalidad de muchas decisiones y la imparcialidad del CNE. A pesar de ello vamos a ir a votar.
La hora de la tiranía no debe ser la hora del siglo XXI, la hora del tirano pasó, la derrota del 2D y del 23N así lo demostraron y la victoria del 15F así lo va a reafirmar. Pero no solo se trata de un proceso electoral sino de la necesaria derrota de un proyecto político personalista, autoritario y militarista que en los últimos 10 años de desgobierno, a pesar de la abundancia fiscal, solo ha servido para sacralizar al estado y sacrificar al ciudadano, para exaltar a un individuo cuyo empeño a perpetuarse en el poder lo ha convertido en un consecuente violador constitucional. No importan leyes ni la propia Constitución lo que importa es la voluntad del amo del poder.
Su reelección perpetua no le conviene a nadie ni siquiera al sector oficial porque en su eventual entronizamiento no habría relevo generacional posible, ni la circulación de las elites políticas necesarias, que garanticen la revisión y renovación de los dirigente políticos y gubernamentales.
Chávez tuvo su oportunidad y fracasó, traicionó la esperanza de millones de personas y dilapidó toda la confianza que recibió el 1999 y 2002. Con el creció como nunca la corrupción y la ineficiencia gubernamental.
Su pretensión de poder eterno y presidencia perpetua colide con el interés nacional, que es seguir transitando un tiempo republicano y democrático, afincado en leyes y en la preeminencia de lo civil sobre lo militar. Porque no es el interés del ciudadano y comunidades recibir una dadiva ocasional o la populista limosna petrolera, sino tener oportunidades reales para todos, de crecimiento y promoción personal familiar y comunitaria.
Por eso llamamos a la sociedad venezolana a votar NO en el referendo por la reelección indefinida.
Hoy más que nunca creemos que el Ciudadano es más importante que el Gobierno, y la Sociedad más importante que el Estado.
La hora de la tiranía no debe ser la hora del siglo XXI, la hora del tirano pasó, la derrota del 2D y del 23N así lo demostraron y la victoria del 15F así lo va a reafirmar. Pero no solo se trata de un proceso electoral sino de la necesaria derrota de un proyecto político personalista, autoritario y militarista que en los últimos 10 años de desgobierno, a pesar de la abundancia fiscal, solo ha servido para sacralizar al estado y sacrificar al ciudadano, para exaltar a un individuo cuyo empeño a perpetuarse en el poder lo ha convertido en un consecuente violador constitucional. No importan leyes ni la propia Constitución lo que importa es la voluntad del amo del poder.
Su reelección perpetua no le conviene a nadie ni siquiera al sector oficial porque en su eventual entronizamiento no habría relevo generacional posible, ni la circulación de las elites políticas necesarias, que garanticen la revisión y renovación de los dirigente políticos y gubernamentales.
Chávez tuvo su oportunidad y fracasó, traicionó la esperanza de millones de personas y dilapidó toda la confianza que recibió el 1999 y 2002. Con el creció como nunca la corrupción y la ineficiencia gubernamental.
Su pretensión de poder eterno y presidencia perpetua colide con el interés nacional, que es seguir transitando un tiempo republicano y democrático, afincado en leyes y en la preeminencia de lo civil sobre lo militar. Porque no es el interés del ciudadano y comunidades recibir una dadiva ocasional o la populista limosna petrolera, sino tener oportunidades reales para todos, de crecimiento y promoción personal familiar y comunitaria.
Por eso llamamos a la sociedad venezolana a votar NO en el referendo por la reelección indefinida.
Hoy más que nunca creemos que el Ciudadano es más importante que el Gobierno, y la Sociedad más importante que el Estado.
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